• Vitamina C

    La vitamina C es el enantiómero L del ácido ascórbico, el enantiómero D carece de función biológica. Ambos enantiómeros son imágenes especulares (imágenes en espejo) una de la otra. Es decir, se diferencian en la estructura espacial de los átomos de la molécula. Cuando la vitamina C desempeña sus funciones reductoras se transforma en su forma oxidada, el ácido L-dehidroascórbico. Ésta puede volver a reducirse a su forma activa de vitamina C reducida por enzimas y por el glutatión, molécula del hígado importante en reacciones metabólicas. Durante este proceso se forma el radical del ácido semidehidroascórbico. Dos de estas moléculas reaccionarán y se porducirá una molécula de vitamina C activa y otra de vitamina C inactiva, es decir, en forma oxidada. La molécula de glutatión transformará la vitamina C oxidada a vitamina C reducida. Por tanto, la presencia de esta molécula es vital puesto que incrementa las propiedades antioxidantes de la vitamina C y alarga su vida, ya que sin ella, una vez utilizada la molécula de ácido ascórbico para oxidar, sería irrecuperable.

    La molécula de la vitamina C es un ácido débil y tiene estructura de azúcar. Está relacionado estructuralmente con la glucosa, de donde puede sintetizarse con la ayuda de varias enzimas. El cuerpo humano no posee estas enzimas, y es por esta razón que este nutriente que debe ingerirse por la dieta.

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    Suplementos

     La ingesta de suplementos de vitamina C para cubrir las necesidades en caso de que la dieta no sea suficiente es algo común y de uso frecuente. Existen datos epidemiológicos que demuestran que aquellas personas que completan la dieta con la ingesta de estos suplementos de vitamina C tienen un riesgo menor de muerte por las principales causas, como cáncer o litiasis renal. Las posibles reacciones adversas de la ingesta de suplementos como el escorbuto por rebote, la hemólisis eritrocitaria o la deficiencia de vitamina B12 no han sido comprobadas científicamente.

    Las dietas con alto contenido en vitamina C como pueden ser aquellas con ingesta de suplementos pueden agravar patologías como la hemocromatosis, en las que existe un exceso de hierro y una acumulación de éste. Al ayudar la vitamina C en la absorción de hierro, cabría esperar que no está  indicada la ingesta de esta vitamina en cantidades excesivas si se presenta esta patología. Sin embargo, los efectos sobre la acumulación de hierro son mínimos. Los suplementos de vitamina C, no obstante, podrían tener un efecto adverso en situaciones como la talasemia mayor.

    En enfermos de talasemia mayor suele presentarse una deficiencia de vitamina C, que puede contribuir a agravar los síntomas de la enfermedad, aunque los excesos de esta vitamina pueden movilizar los depósitos de hierro, y contribuyendo a que se produzca un exceso de hierro en sangre, causando un aumento en el estrés oxidativo de la célula.

    La oxidación de vitamina C catalizada por el hierro promueve la formación de radicales libres. Sin embargo, esto no ocurre in vivo, tan sólo in vitro, y no presenta, por tanto, un riesgo de estrés oxidativo añadido. Las dietas con concentraciones elevadas de vitamina C promueven la eliminación de ácido oxálico y ácido úrico, y favorecen la curación de la litiasis renal. Un pequeño porcentaje de personas puede presentar náuseas, diarreas o dolores abdominales con el consumo excesivo de vitamina C. La ingesta máxima tolerable para adultos es de 2g/día, y constituye una guía imprescindible para aquellos que consuman estos suplementos.

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    Cremas con vitamina C - Usos

    Estudios han demostrados diversos beneficios en el uso de derivados de vitamina C en preparaciones de uso tópico. Mejora la calidad de la piel y su apariencia, al reducir las arrugas y las líneas de expresión. Ayuda a regenerar la piel y a producir colágeno y protege contra los efectos perjudiciales del sol. Todo ello contribuye al correcto mantenimiento de una piel sana y de apariencia joven.

    El uso de vitamina C es beneficioso para todo tipo de personas y ayuda a mantener niveles adecuados de esta vitamina. El uso de vitamina C tópicamente a demostrado ayudar en la regeneración de la piel dañada por el sol. A pesar de esto, la correcta preparación de vitamina C de aplicación tópica es un proceso difícil y costoso, y aparecen en el mercado cremas manufacturadas por métodos baratos que no son efectivas. Esto es debido a que la molécula de vitamina C es altamente inestable y se necesitan formular y preparar derivados más estables para la aplicación tópica. Además, muchas de las preparaciones fraudulentas no penetran la piel suficientemente para permitir el efecto de la vitamina. Es vital, pues, elegir correctamente el tipo de preparación a utilizar.

    Debido a la gran variabilidad de pieles y las distintas condiciones de éstas, es indispensable tener acceso a estas preparaciones de mano de profesionales sanitarios como los farmacéuticos o los médicos, pidiendo su consejo cuando se tengan dudas. Las preparaciones de farmacia necesitan pasar controles estrictos de calidad y pueden evitar la compra de un producto no sólo no efectivo para la piel, sino potencialmente dañino.

    Con el buen uso de estas cremas pueden conseguirse los resultados esperados, pero nunca hay que olvidar que es necesario un tratamiento continuado a lo largo del tiempo y que no pueden esperarse resultados milagrosos.

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    Cremas con vitamina C

    Las cremas poseen propiedades galénicas que permiten que la vitamina C penetre en la piel, donde ejercerá su efecto, potenciando éste al poder actuar directamente en la materia celular. Para impedir que la molécula de vitamina C se degrade en el interior celular por las enzimas presentes, se utilizan como principio activo derivados más estables de la vitamina C. Ésta, además, si fuese empleada directamente podría ser gravemente irritante para la piel y ser contraproducente para personas con la piel sensible o dañada. Es por este motivo por el que las cremas a base de vitamina C caseras o sin garantía de calidad pueden ser potencialmente dañinas.

     Existen estudios científicos que avalan que una dieta rica en vitamina C puede mantener las enfermedades a raya. Recientemente se ha demostrado que este antioxidante natural puede ayudar a preservar la piel, ya que promueve la producción de colágeno, una de las moléculas principales para mantener una piel saludable, entre sus muchas acciones. Además, su poder antioxidante ayuda a regenerar la piel después de estar ésta expuesta a los efectos dañinos del sol, el estrés o un ambiente agresivo. Puede, así, prevenir las líneas de expresión y las arrugas, inhibir la producción de melanina, impidiendo la aparición de manchas oscuras

     Muchas cremas basadas en los principios beneficiosos de la vitamina C incluyen para potenciar el efecto deseado distintos tipos de protectores solares, otras vitaminas y agentes altamente hidratantes, potenciando los efectos de esta vitamina.

     

    ¿Cómo funciona la vitamina C en la piel?

     Para entender cómo funciona la vitamina C en la piel y cómo puede ejercer efectos beneficiosos necesitamos entender la relación existente entre los radicales libres y la necesidad del cuerpo humano de poseer de moléculas antioxidantes como la vitamina C.

     Los radicales libres son moléculas creadas como productos secundarios en el metabolismo energético y a un nivel celular. La molécula de oxígeno pierde un electrón y se transforma así en un radical libre. La formación de radicales libres puede aumentar dependiendo de factores ambientales como la contaminación, la luz solar, la radiación, estrés emocional, el tabaco, las infecciones o el abuso del alcohol. Estos radicales libres se distribuyen por el cuerpo en busca de electrones que estabilicen su carga electrónica. Puede suceder que ataquen a células sanas, robándoles electrones de su estructura atómica y produciendo varios efectos dañinos como el envejecimiento prematuro o cáncer. Antioxidantes como la vitamina C protegen a las células sanas del organismo al ser donadores de electrones a los radicales libres, impidiendo que éstos reaccionen con las células sanas del organismo.

     La aplicación tópica de vitamina C o derivados mediante cremas a probado proteger la piel de la luz U.V del sol y de sus efectos perjudiciales causados por una exposición prolongada, al reducir la cantidad de radicales libres formados. La exposición al sol reduce considerablemente los niveles de vitamina C en las capas superiores de la piel, siendo necesario reponer estos niveles para el buen funcionamiento antioxidante.

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    Frutas con vitamina c. Alimentos de origen vegetal

    Frutas con vitamina c  La mayor fuente natural de vitamina C son las frutas y verduras, puesto que son los únicos capaces de sintetizar desde otras moléculas más pequeñas este nutriente. Las frutas que contienen la mayor concentración son el gubinge/kakadu/murunga, una planta con flores de la familia “Combretaceae” procedente de Australia, y el camu-camu, un arbusto procedente de la Amazonía Peruana y cultivable. 

    La vitamina C se absorbe en el intestino por medio de un canal sodio dependiente. Se transporta a través del intestino por un mecanismo glucosa-sensitivo y un mecanismo glucosa- no sensitivo. Debido a esto, la presencia de grandes cantidades de glucosa en la luz intestinal o en la sangre pueden hacer más lenta la absorción.

    Independientemente de que las plantas sean una fuente rica de esta vitamina, la cantidad varía dependiendo de parámetros como la variedad de la planta, el clima, la condición del suelo de cultivo, la localización del cultivo, condiciones de almacenamiento, método de preparación o tiempo desde que se cosecha hasta que es vendido al consumidor. Esta variedad tan grande en el contenido de vitamina C es debido en parte a la gran inestabilidad de la molécula, debido a sus propiedades antioxidantes, que la hacen poco estable en presencia del oxígeno atmosférico y a la humedad.

    En los análisis de la cantidad de vitamina C encontrada en cada alimento hay variantes que condicionan, como hemos visto, enormemente la concentración. Así, estos análisis no mantienen estables la frescura de la planta y pueden analizar indiscriminadamente tanto plantas frescas como secas; no sólo alterando la estabilidad, sino la concentración relativa de vitamina (al retirar el agua la concentración de vitamina C activa es menor, y sin embargo es mayor la concentración total por tener menor peso de producto final desecado y la misma cantidad de vitamina)

    A continuación hago referencia a un listado de plantas y frutas por orden descendiente de concentración en vitamina C:

    •  Kakadu
    • Camu – Camu
    •   Acerola
    •  Espino cerval de mar
    •  Mica Muro
    • Phyllanthus emblica
    • Rosa canina
    • Baobab, Adansonia
    • Chile (o ají)
    •  Guayaba
    • Zarzaparrilla negra/grosellero negro
    • Capsicum
    • Perejil
    •  Kiwi
    • Brocoli
    • Loganas (mezcla entre la zarzamora y la frambuesa)
    • Grosella
    • Coles de bruselas
    •  Bayas de Goji
    •  Lichee
    • Persimmon
    •  Mora de los pantanos
    • Saúco

    Demás frutas como la papaya, las fresas, la naranja o el limón, conocidas por su alto contenido en vitamina C contienen cantidades mucho menores de este nutriente que las plantas y frutas listadas más arriba. 

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    Exceso de vitamina C

     Las dosis en gramos de vitamina C de entre 1 y 4 g/día son bien toleradas por personas sin patología alguna, y los datos de estudios epidemiológicos demuestran que aquellos que completan la dieta con suplementos alimenticios de vitamina C presentan un menor riesgo de muerte por todas las causas asociadas con cáncer, como pueden ser el cáncer de colon y de vejiga, y otras causas como la opacidad del cristalino y la litiasis renal. El escorbuto por rebote, polémica reacción adversa de la sobredosis de vitamina C, o la hemólisis eritrocitaria o la deficiencia de vitamina B12 no están científicamente corroboradas y son insostenibles.

    La vitamina C mejora la absorción intestinal de hierro y se han hecho estudios en los que se especula que las dietas con altas dosis de esta vitamina pueden agravar patologías en las que existe una acumulación y un exceso de hierro, en especial la hemocromatosis. Esto demuestra la importancia de la vitamina C en la absorción de hierro.

    Los efectos sobre la acumulación de hierro corporal son mínimos. Los factores predictivos de ancianos, de hecho, con un efecto de 5 a 7 veces mayor al de la vitamina C, fueron los suplementos de hierro y el hierro hemo (presente en la carne). Sin embargo, los suplementos de vitamina C podrían tener efectos adversos en situaciones como la talasemia mayor, enfermedad que es causada por una sobrecarga de hierro. Se caracteriza por tener la síntesis de la cadena de globina, en la hemoglobina, alterada. Esto produce que la eritropoyesis (o producción de sangre) sea ineficaz y se produzca una anemia. Los casos suelen diagnosticarse en el recién nacido o en el primer año de vida, y normalmente se requieren transfusiones de sangre para hacer frente a la anemia, para salvar la vida. Si no se aplica un tratamiento quelante a base de metales, la acumulación de hierro en los tejidos del parénquima puede llevar a una disfunción progresiva del corazón, el hígado y las glándulas endocrinas.

    La deficiencia de vitamina C suele encontrarse frecuentemente en los pacientes de talasemia mayor y puede contribuir a los síntomas de la enfermedad, pero el exceso de esta vitamina hasta niveles de saturación puede movilizar los depósitos de hierro, produciendo un exceso de concentración plasmática de hierro y con ello, un riesgo aumentado de estrés oxidativo. Hay que indicar que el exceso de vitamina no suele producirse debido a su elevada hidrosolubilidad y por ello, rápida eliminación por orina.

    Es cierto que existen estudios que in vitro indicaron que la oxidación de la vitamina C catalizada por ión férrico promovía la formación de radicales libres de oxígeno en el medio de cultivo. Sin embargo, esto no ocurrió en los experimentos in vivo, es decir, en personas, incluso cuando hubo un exceso de hierro para catalizar esta reacción. Además, las dietas con altas dosis de vitamina C pueden aumentar la eliminación urinaria de ácido oxálico y ácido úrico, algo interesante, pues estas sales producen cálculos renales, y de esta forma altas dosis de vitamina C podrían, teóricamente, favorecer la litiasis renal. Sin embargo, la excreción urinaria de ambas sales en quienes consumen suplementos suele permanecer en valores dentro de los márgenes de la normalidad.

    Un pequeño porcentaje de pacientes, entre el 10% y el 30% suele presentar náuseas, diarrea o cólicos abdominales con el consumo de altas dosis (de entre 3.3g/día). El límite superior tolerable de ingesta (es decir, la ingesta máxima que no se considera tóxica) para adultos es de 2g/día, y se ha basado en el tracto gastrointesinal. Este límite superior tolerable constituye una guía imprescindible para personas que consumen suplementos alimenticios.

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    Alimentos de origen animal

     La mayoría de los animales, excepto los seres humanos, sintetizan su propia vitamina C, al igual que las plantas. Por tanto, algunos alimentos de origen animal contendrán este nutriente en su composición y podrán utilizarse para satisfacer las ingestas recomendadas.

    Como se ha descrito anteriormente, la vitamina C puede encontrarse principalmente en el  hígado por ser este órgano el almacén principal, pero está menos presente en tejido muscular. Como es el tejido muscular el que mayor aportación tiene en el consumo de carne dentro de la cultura occidental, los productos animales no son una fuente fiable de vitamina y no sustentan las recomendaciones diarias. La vitamina C se encuentra también en la leche materna de los mamíferos, exceptuando a la leche de vaca.

    A continuación se listan algunos tipos de carne, en orden descendiente de contenido en vitamina C. Hay que destacar que el alimento cárnico líder en cuanto al contenido contendría, aún así, aproximadamente unas 100 veces menos que el Kakadu o el Camu – Camu, ambos de origen vegetal:

    -          Hígado de novillo

    -          Hígado de ternera

    -          Ostras

    -          Huevas del género Gadus

    -          Hígado de cerdo

    -          Cerebro de oveja

    -          Hígado de pollo

    Como vemos, casi todos los alimentos de origen animal ricos en vitamina C proceden de la casquería (a excepción de las ostras), predominando la carne de hígado.

    El procedimiento culinario puede parecer banal, pero tiene gran influencia en la cantidad de vitamina C activa, siendo ésta la que el cuerpo humano puede aprovechar. La estructura de este nutriente se descompone rápidamente debido a su alta inestabilidad química bajo ciertas condiciones, como pueden ser el cocinar la carne o la verdura, que reduce su contenido en aproximadamente un 60%. Este notable descenso se debe mayoritariamente al incremento de la actividad enzimática que destruye una cantidad considerable. La temperatura de almacenaje tiene una relación inversa con la cantidad de vitamina, al igual que el tiempo desde que se compra hasta que es consumida, que afecta a la frescura; y el tiempo de cocción.

    Otra de las causas de la pérdida es el proceso de macerado, donde la vitamina se disuelve en el agua de cocción, y ésta suele ser retirada y no consumida.

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